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Román Adame Rosales
Por

Mural

(21 Mayo 2000).-

Mártires de Cristo Rey Canonización Mayo 21 Narran sus historiadores que en el cumplimiento de su ministerio era celoso de la gloria de Dios y de la salvación de las almas. Esto se manifestaba en su espíritu misionero, en la predicación de los ejercicios espirituales y en sus exhortaciones.

 Organizaba estudios y semanas sociales para adultos. Atendió escuelas parroquiales, sostuvo y cultivó las vocaciones sacerdotales. Fondó la Asociación de Hijas de María y la Adoración Nocturna.

 Aristeo Bernal Cervantes, actual sacristán de la parroquia de Nochistlán, Zacatecas, asegura que es cristero y que conoció en vida al mártir Román Adame, quien a su juicio, desde en vida ya era un santo.

 "Era muy buen señor Cura, bueno, nomás que uno no es monedita de oro para caerle bien a todos, seguro algunos no lo querían bien.

 "Yo me iba a confesar con él y me decía: 'y tus pecados', no me decía ni el primero y de ahí seguía con todos los demás como si hubiera andado atrás de uno viendo a ver qué hacía uno.

 Del martirio del padre Román, los historiadores narran que un día antes de ser aprehendido, permanecía escondido en la casa de José Mora en el rancho de Veladores, mientras comía le dijeron: "ojalá no vayan a dar con nosotros", él contestó, "qué dicha ser mártir, dar la sangre por mi parroquia".

 Según data en un testimonio del vice postulador del gobierno eclesiástico, José Mendoza González, el nochistlense Tiburcio Angulo le indicó al Coronel Juan Jaime Quiñones, jefe del quinto regimiento de caballería dónde se ocultaba el señor Cura Román.

 Allá llegó el Coronel con su tropa de 300 soldados a la media noche y rodearon el rancho, penetraron en él destruyendo puertas y ventanas.

 El mártir se entregó sin ninguna alteración, diciendo que él era el párroco. Lo sacaron a medio vestir, entre injurias y malos tratos. Lo ataron a un árbol y entre los que aprehendieron andaba haciendo lujo de sadismo y crueldad Jenaro Cornejo, de Mexticacán.

 El 19 de abril lo llevaron a Yahualica conduciéndolo preso, lo traía a caballo, con los brazos atados por la espalda y abrigado con una frazada pobrísima y tocado con una cachucha, extenuado y con visibles muestras de enfermedad.

 En Yahualica lo condujeron al Cuartel y después al portal que está frente a la parroquia. Ahí lo ataron en uno de los pilares con los brazos por la espalda. Hubo vecinos que desafiando al Coronel le llevaban alimentos.

 Existen dos versiones en cuanto a lo que ocurrió para intentar rescatarlo. La de Mendoza Gonzáles refiere que Felipe González Gallo se acercó a Jesús Limón y le comunicó que la ejecución estaba resuelta, pero que Quiñones decía que si le entregaban 10 mil pesos lo dejaría libre.

 Que una comisión de Yahualica colectó en un instante 5 mil y el resto debía venir de Nochistlán. Al saber el señor Cura de las condiciones de su rescate dijo a Francisco Rodríguez que consiguiera prestados esos 5 mil pesos y él se los pagaría en cuanto su sobrina sacara lo de unas acciones que él tenía en la compañía de luz. Se le informó que el dinero de Yahualica era una donación, pero él empeñó en que no quería sacrificar a nadie, menos a los pobres y extendió un pagaré.

 El 20 de abril la comisión entregó a Quiñones la cantidad del rescate, éste mandó retirar al padre y les aseguró que se los entregaría después de unos trámites indispensables.

 El 21 de abril entre nueve y diez de la mañana Jesús Limón vio salir una escolta de soldados llevando el c erpo del Cura que iba caminando con pasos lentos, cabisbajo y sin ataduras en los brazos, tomando el rumbo del panteón, después de un breve momento se escuchó la descarga de balas.

 La versión que se maneja en doc mentos del Arzobispado de Guadalajara indica que el rescate que se pidió fue de 6 mil pesos y reunieron 4 mil en Nochistlán y mil 500 en Yahualica.

 Al recibir el coronel el dinero preguntó que quiénes habían aportado dinero y amenazó con fusilar a todos los que hubieran cooperado.

 Después de eso mucha gente lloró e imploró porque lo liberaran, pero ni el padre ni los soldados pronunciaban palabra alguna.

 Entre los soldados iba Antonio Carrillo Torres quien no quiso disparar y por ello lo fusilaron junto con el mártir. El señor Cura no quiso que le vendaran los ojos, le pidió al soldado que cumpliera con su deber, pero no le hizo caso.

Senderos

 Nació en Teocaltiche el 27 de febrero de 1859. Sus padres fueron Felipe Adame y Manuela Rosales.

 Fue bautizado el 2 de marzo del mismo año en su pueblo natal.

 Era obrajero y al lado de sus padres y un tío se trasladó a Guadalajara. Dentro del Seminario obtuvo primeros lugares en Moral y Religión, Filosofía, Física y Matemáticas y mención honorífica en Teología debido a su gran tenor al estudio y a que cumplía sus faenas por la noche.

 Recibió las órdenes sacerdotales el 30 de abril de noviembre de 1890.

 El 26 de febrero de 1891 fue nombrado rector de ordenados y capellán penitenciario de la parroquia del Sagrario Metropolitano.

 El 26 de junio de 1895 lo designaron párroco sustituto en La Yesca, Nayarit.

 El 1 de junio de 1897 lo retornaron al Sagrario de Guadalajara como capellán para el 30 de septiembre del mismo año ser nombrado párroco de Ayutla.

 También estuvo en Teúl, Zacatecas y el 20 de noviembre de 1913 hasta el 21 de abril de 1927 en que fue martirizado y asesinado, permaneció en la parroquia de Nochistlán.

 Lo describen como un sacerdote de profunda humildad. Ante cualquier sufrimiento su lema era: "sea todo por Dios".

 Desatada la persecución cristera nunca abandonó a sus fieles, oculto siguió administrando los sacramentos hasta que Dios padre le concedió la gloria del martirio en Yahaulica.

 En la parroquia de Nochistlán le hicieron un altar a donde la gente llega a pedir y agraceder favores y milagros. Dentro de una caja de madera y resguardados en una vitrina están sus restos. Su estatua la tienen rodeada de flores y milagritos y recados.

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