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Higinio Ruvalcaba y su época 1905-1976
4 CONCIERTOS-TERTULIA 19 y 20
hrs. 1, 8, 14 y 22 de septiembre 2005
Sala
Carlos Chávez, Centro Cultural Universitario Sala Manuel M. Ponce,
Palacio de Bellas Artes
En ocasión de conmemorarse los 100
años del nacimiento del reconocido violinista y compositor mexicano,
Higinio Ruvalcaba, el Archivo de Compositores Mexicanos del Instituto de
Investigaciones Estéticas de la UNAM, la Dirección General de Música de la
UNAM y la Coordinación Nacional de Música y Ópera del INBA, presentan el
ciclo Higinio Ruvalcaba y su época 1905-1976 / 4 conciertos-tertulia. El
mismo contará con la participación de destacados músicos y especialistas
que, en el marco de este homenaje público, analizarán el medio musical en
que Ruvalcaba desarroló su actividad profesional, así como el entorno
socio-cultural de la época, contribuyendo de esta forma al conocimiento de
la vida y obra de este singular músico jalisciense.
PROGRAMA
Inauguración: Sergio
Vela
I.
Los cuartetos de cuerda de su juventud
Julio
Estrada, Jorge Medina y Eusebio Ruvalcaba. Modera: Olga Picún
Obras
de Higinio Ruvalcaba para cuarteto de cuerdas
Cuarteto de
Cuerdas Carlos Chávez Beata Kukawska, violín Bogdan Buziszewski,
violín Mikhail Gourfinkel, viola Alain Durbecq,
violonchelo
Sala Carlos
Chávez Jueves 10 de septiembre / 20:00 horas Entrada $100. Descuento
del 50% a estudiantes y maestros
II.
Entre el virtuosismo y la música de salón
Consuelo
Carredano, Enrique González y Aurelio Tello. Modera: Olga Picún
Obras
y transcripciones de Higinio Ruvalcaba para piano solo y violín y
piano
Dmitri
Zemptsov, violín Irina Shishkina, piano
Sala Carlos
Chávez Jueves 8 de septiembre / 20:00 horas Entrada $100. Descuento
del 50% a estudiantes y maestros
III.
Dos décadas de música para cuerdas en México,
1920-1940
Eugenia
Revueltas, Karl Bellinghausen y Julio Estrada. Modera: Olga
Picún
Obras
para trío y cuarteto de cuerdas de Higinio Ruvalcaba, José Rolón, Julián
Carrillo, Jacobo Kostakowsky, Salvador Contreras y Silvestre
Revueltas.
Cuarteto de
Bellas Artes Balbi Cotter, violín I Viktoria Horti, violín
II Mathew Schubring, viola Adolfo Ramos, violonchelo
Sala Manuel
M. Ponce Miércoles 14 de septiembre / 19:00 horas Entrada
libre
IV. La canción mexicana y la construcción del
nacionalismo
Carlos Blas
Galindo, Margarita Muñoz, Olga Picún y Francisco Romero. Modera: Julio
Estrada
Obras
vocales de Higinio Ruvalcaba, Silvestre Revueltas, Jacobo Kostakowsky,
José Pomar, Blas Galindo, Carlos Chávez, Luis Sandi, Eduardo Hernández
Moncada y Manuel M. Ponce
Voce in
tempore, A.C. Ana Patricia Carbajal, directora Gabriela Franco,
soprano Sergio Vázquez, piano
Sala Manuel
M. Ponce Jueves 22 de septiembre / 19:00 horas Entrada
libre |

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Programa |
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Cartel
PDF |
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Higinio Ruvalcaba (Yahualica, Jalisco,
11/enero/1905-México, D.F., 15/enero/1976). Ya desde pequeño
mostraba un talento y un gusto por la música, fuera de lo común. Se
dice que a los cinco años de edad tocaba hasta altas horas de la
noche en el grupo de mariachi de su padrino Atilano González. Su
debut oficial fue a los doce años, como solista de la Orquesta
Sinfónica de Guadalajara, con el Concierto en sol menor para
violín y orquesta del compositor alemán Max Bruch, bajo la
dirección de su maestro Félix Peredo, en el teatro Degollado.
A principios de la década del 20 Ruvalcaba se
trasladó a la ciudad de México, ingresando poco después en el
Conservatorio Nacional de Música, donde se incorpora a la clase de
violín de Mario Mateo, virtuoso español a quien dedicó su obra
Danza Gitana (1922) para violín y piano. Luego de haberse
iniciado en la música de cámara como primer violín del cuarteto de
cuerdas de Félix Peredo, en 1921 Ruvalcaba integró su propio
cuarteto con Héctor Reyes en el segundo violín, Ángel Rocha en la
viola y Jesús Escobar en el violonchelo. Años más tarde, crea el
Cuarteto Clásico Ruvalcaba con Francisco Contreras en el segundo
violín, Miguel Bautista en la viola y Luis Galindo en el
violonchelo. Asimismo, una de sus actividades interpretativas más
importantes e intensas en este ámbito de la música, que duró cerca
de 25 años, fue la que realizó como primer violín del Cuarteto
Lener, puesto que obtuvo en sustitución de Jeno Lener, fundador del
mismo, y que es parte de la leyenda sobre el singular músico
jalisciense. Higinio Ruvalcaba, además de
dirigir las principales orquestas en algunos estados de México,
actuó como concertino y/o solista de la Orquesta Sinfónica
de México, la Orquesta Filarmónica de México, la Orquesta Sinfónica
de Jalapa, la Orquesta Sinfónica de Puebla y la Orquesta Sinfónica
de Guadalajara, entre otras, bajo la batuta de reconocidos
directores: Antal Dorati, Erich Kleiber, Georg Solti, Abel
Eisenberg, Julián Carrillo, Edmond Appia, Ernest Ansermet, Clemens
Krauss, Sergiu Celebidache, José Ives Limantour y Carlos Chávez,
quienes elogiaron su talento musical. Precisamente durante la época
en que Higinio se desempeñaba como concertino de la OSM,
Carlos Chávez hablaba de “sus extraordinarias facultades para la
ejecución de instrumentos” (1935). Mientras que Julián Carrillo,
quien a su vez había sido concertino en la Orquesta de
Leipzig, escribía: “Siempre he creído que Ruvalcaba tiene méritos
suficientes como violinista para ocupar un primer lugar entre los de
mayor renombre que se presentan en las salas de concierto [...]”
(1950). Junto con su esposa, la pianista
Carmela Castillo (México, D.F., 1918), con quien contrajera
matrimonio en 1946, ofreció innumerables conciertos dando a conocer
en México un extenso repertorio de sonatas para violín y piano.
También realizó giras por varios países de Europa y por Estados
Unidos, como solista y recitalista. Aunque el
aspecto más sobresaliente a lo largo de la vida de Ruvalcaba fue el
de ejecutante, en su juventud compuso 22 cuartetos —de los cuales se
encuentran extraviados más de quince—, quintetos, piezas para violín
y piano y para piano solo, además de cadencias para los conciertos
de su repertorio, sin contar un poema sinfónico, intitulado Los
Aztecas, dos conciertos para violín y uno para contrabajo, llamado
Concierto Miramón, extraviados. Asimismo, entre los años 1948 y
1950, transcribió para violín y piano los 24 Caprichos de Paganini
escritos para violín solo. Y cómo no mencionar sus piezas de salón
para piano o canto y piano, que comprenden valses, fox-trots,
tangos, etc. En este acervo destaca el popular fox-trot Chapultepec.
En los últimos años de vida Ruvalcaba fue
víctima de una artritis que le impidió continuar tocando el violín.
Murió sin dejar discípulos, ya que nunca se sintió capaz de
transmitir sus conocimientos sobre la ejecución del violín y los
demás instrumentos de arco.* (O.P.)
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