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Los pueblos enlutados de Agustín Yáñez

Ariana Juárez

Al filo del agua (1947) marca el prin-cipio de una nueva forma de prosa en nuestro país, es la primera novela contemporánea. Agustín Yáñez nació en 1904 en Jalisco, pertenece a la generación de Los Contemporáneos (Salvador Novo, Xavier Villaurrutia y José Gorosti-za, entre otros); su principal novela explora la provincia mexicana y su ambiente religioso. La narración de esta obra cuenta con novedosos recursos literarios. Crea sus imágenes carnales mediante objetos y atributos religiosos, del mismo modo que utiliza términos sexuales para referirse a entes de consistencia espiritual y a objetos inanimados. Elementos muy parecidos a los utilizados por Dos Passos en Manhattan Transfer, pero en este caso se utilizan para describir un pueblito de provincia, Yahualica. Toda la anécdota de la novela es la justificación y el preludio de la revolución mexicana.

En sus otros libros el escritor jalisciense habla de la religiosidad, un ejemplo de esto es Flor de juegos antiguos, donde se describen juegos infantiles de la época revolucionaria. El protagonista de esta obra vislumbra desde la niñez una sexualidad llena de represiones tiránicas que bajo el argumento de la pecaminosidad se restringe.

Los personajes de las novelas de Yáñez viven una frustración sexual y se rebelan contra el catolicismo intolerante, algunos de ellos aparecerán en diferentes novelas: los adolescentes de Archipiélago de mujeres serán adultos en Al filo del agua y La creación. En cada una de sus obras el autor enfrenta problemas estilísticos y formales distintos, sus formas nunca degeneran en fórmulas.

En La creación (1959) el escritor se preocupa demasiado por la forma, la anécdota relata a un compositor; cada una de sus partes (el andante, el creciente, el galopante y el vehemente) sugiere el tiempo de los acontecimientos. Yáñez trabaja la historia lineal de un solo personaje en Ojerosa y pintada (1960). La tierra pródiga (1960) narra una historia donde la barbarie se enfrenta a la civilización, narra la conquista y los primeros pasos de colonización de la tierra caliente, donde el personaje principal es la feroz tierra virgen, donde la anécdota devora a los personajes humanos. En Las tierras flacas (1962), la atmósfera realza la anécdota, que sin repetirse se acerca a la tratada en Al filo del agua; de nuevo se habla de la frustración de los personajes y del fanatismo. Yáñez es el novelista de los pueblos de atmósfera enrarecida, más que de los personajes se aboca a reflejar los procesos en los que están envueltas las personas. La naturaleza, el pueblo, la ciudad o la religión tienen papel protagónico e incluso más fuerza que los individuos. Yáñez es el narrador de los pueblos secos hasta para dolerse, sin siquiera lágrimas para llorar. Incluso donde habla de las ciudades se recuerdan los lugares rurales de templadas voces, donde la algarabía llega los domingos en la parroquia y la plaza central.

Los sentidos del aire (1964) es su único libro de cuentos -reúne 12-, cada uno representa un mes del año. Además de su labor literaria, Yáñez fue gobernador de su estado y secretario de Educación Pública.

Ariana Juárez obtuvo el diplomado de Creación Literaria en la Escuela de Escritores de la Sogem.

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