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Inspira a niños el gran Higinio
Por Gustavo Aréchiga

Mural

(06 Septiembre 2005).-

No sueñan con ser bomberos ni astronautas, porque ya tienen un modelo a seguir: a ellos lo que les interesa son las partituras.

Un grupo de 50 niños del Municipio de Yahualica, estudiantes de la Escuela de Música Higinio Ruvalcaba, saben que algún día, con ensayos, suerte y empeño, podrán parecerse al violinista que la Dirección de Música de la Secretaría de Cultura ha olvidado en el centenario de su nacimiento.

Por eso ahora se preparan para brindar un homenaje que organiza Carmina Toledo, directora de la escuela, quien sin apoyo de la SC invitó al hijo y la viuda del músico, el escritor Eusebio Ruvalcaba y la pianista Carmela Castillo Betancourt.

El homenaje comienza este 23 de septiembre con un concierto de la Orquesta Filarmónica de Jalisco, el cual tendrá lugar en la Parroquia de San Miguel Arcángel de Yahualica.

Una semana después, en octubre, los 50 niños de la escuela de música participarán en un encuentro de bandas sinfónicas provenientes de Colima, Jalisco y Zacatecas.

Este es el regalo del pueblo de Ruvalcaba para conmemorar los 100 años de su nacimiento, en 1905.

"El homenaje tiene muy en claro dar un reconocimiento al músico que puso muy en alto el nombre de Jalisco; la verdad le batallamos para organizarlo, aun sin el apoyo de la Secretaría de Cultura, de donde no conseguimos nada", asegura Toledo.

El evento contempla un reconocimiento que se le otorgará al hijo del violinista, Eusebio, quien también lamentó a principios de este año que la SC no haya tenido la visión suficiente para recordar a uno de sus más grandes compositores.

Higinio Ruvalcaba, quien llegó a Guadalajara en 1912, se estableció en el círculo artístico de la Ciudad y desde un comienzo destacó por sus talentos musicales, incorporándose a la Orquesta Sinfónica de Guadalajara en 1917.

Tres años más tarde se fue a la Ciudad de México para estudiar en el Conservatorio Nacional de Música.

En 1932, Ruvalcaba se presentó en el Carnegie Hall de Nueva York, y como esta presentación tuvo un eco inusitado, el músico se fue de gira a España, Francia, Italia, Alemania y Japón.

El violinista que falleció en el DF en 1976, dejó una veintena de cuartetos, numerosas piezas para su instrumento y transcripciones de partituras de los 24 caprichos de Paganini.

 

 

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