Músico. Desdeña la Secretaría de Cultura de Jalisco la
celebración del centenario del músico tapatío
No le llevaron flores. Sólo tocaron un cuarteto de Mozart en un
panteón del DF.
Luego, el martes, con la voz al fondo quebrada, Eusebio, el hijo
del compositor jalisciense Higinio Ruvalcaba (1905-1976), se tomó
una copa en su nombre, celebrando el centenario de quien llamaban el
tata de los violinistas.
Eso fue en la Ciudad de México. En Guadalajara, la sala que lleva
el nombre del compositor en el Ex Convento del Carmen, lució vacía.
La Secretaría de Cultura desdeñó la celebración para conmemorar al
compositor nacido en Yahualica, a pesar de ser uno de
los creadores musicales más representativos del Estado.
"Me parece notoria esta omisión tan grave de parte de la
Secretaría de Cultura del Gobierno de Jalisco, el pasar por alto
estas cosas. La verdad es que mi padre se sentía honrado de nacer en
Jalisco", dice Eusebio.
"A mediados del año pasado yo le presenté a la Secretaría de
Cultura un disco que contiene tres cuartetos de mi papá, grabado por
un ensamble ruso-americano llamado Carlos Chávez. Yo propuse
presentar este disco en Guadalajara antes que en la Ciudad de
México, pero me dijeron en la Secretaría de Cultura que no había
presupuesto".
Así como Rulfo, Yáñez, Arreola y el clarinetista Francisco
Flores, Higinio llevaba a donde fuera el nombre del Estado, adentro
de las cuerdas de su violín.
El hijo del músico recuerda que su padre llegaba a los portales
en Guadalajara y todo se convertía en una fiesta: los músicos
atrilistas de la Sinfónica y el maestro Salvador Zambrano creían que
Higinio era el músico que representaba muy en alto el nombre de
Jalisco.
A los cinco años, Higinio se presentó en el Teatro Degollado.
Desbordó los límites de la academia, y como en Guadalajara no había
quien le enseñara, se fue a la Ciudad de México para tomar clases
desde 1922. Seis años más tarde ya formaba parte de la Orquesta
Sinfónica Nacional.
Amiguero, pasional, con una novia clandestina y pianista a la que
se robó, Higinio tenía entre sus allegados, por ejemplo, a Germán
Valdés "Tin- Tan", quien cada 11 de enero, le llevaba un mariachi
hasta su casa para felicitarlo por su cumpleaños.
El vínculo que tejió entre la capital del País y Guadalajara,
redundó en el intercambio de músicos durante los períodos breves
cuando fue director de las orquestas Sinfónica de Puebla,
Filarmónica de México y director huésped de la Sinfónica de
Guadalajara.
"Mi padre tenía una urgencia de vivir hasta las últimas
consecuencias. Por el lado del amor, en el sentido sexual y
paternal, se prodigaba mucho. No era lector voraz, ni cinéfilo;
tenía siempre el dedo puesto en la llaga de la composición y de la
música contemporánea", recuerda Eusebio.
El día de su muerte, el 15 de enero de 1976 en el DF, se le
rindió un homenaje en el Palacio de Bellas Artes al que asistieron
directores y músicos extranjeros.
Hoy, la destacada trayectoria de Ruvalcaba se suma al Archivo de
Músicos Mexicanos Disidentes que maneja el Instituto de
Investigaciones Estéticas de la UNAM.
Ese instituto recibió a finales del 2003 parte de su repertorio:
22 cuartetos para cuerda, 1 quinteto, 3 miniaturas para cuarteto, 4
conciertos para violín y orquesta, tríos para cuerdas y casi todas
las transcripciones para violín y piano de los 24 caprichos de
Paganini, originalmente escritas para violín, además de
composiciones de temas populares.
Contrario al desdén de la SC, este 28 de enero, en la sala
"Manuel M. Ponce" del Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de
México, se estrenará el "Quinteto para Cuerdas y Piano", compuesto
en Jalisco.
'¿Quién divulga?'
Gabriel Pareyón, músico tapatío que radica en Holanda y autor del
Diccionario de Música en Jalisco, coincide con que la Secretaría de
Cultura no debió ignorar la fecha.
"Hace pocos años la Camerata de Zapopan, que dirigía el maestro
Vladimir Milchtein, incluyó en un disco suyo el Allegro del
"Cuarteto no. 6", y en el 2002, el Cuarteto Carlos Chávez de la
Ciudad de México grabó para Quindecim Recordings los cuartetos "2",
"4" y "6" completos", recuerda.
"¿No debería editar el Gobierno de Jalisco los cuartetos
completos de Higinio Ruvalcaba, que figuran entre lo mejor del
repertorio mexicano? ¿Quién va a proteger y divulgar este patrimonio
de Jalisco y de México?".