En los últimos 80 años, desde la Revolución hasta la
actualidad, en Jalisco se han perdido 880 edificios de notable valor
patrimonial, incluidos casas coloniales, monumentos, plazas y
entornos naturales, denunció el Consejo Ciudadano 100 por Jalisco.
“Un pueblo que se aleja de sus raíces y actúa indiferente a sus
valores característicos, se desarticula y deshabilita. La
protección, restauración y conservación de expresiones
arquitectónicas es fundamental, puesto que son un legado cultural
del cual somos responsables y depositarios directos”, opinó Judith
Rimoldy, encargada del Archivo Histórico de Jalisco, durante la
reunión de trabajo de ese organismo.
En aras de la
modernidad, advirtieron los integrantes de 100 por Jalisco, se han
destruido obras como la penal de Escobedo, demolida en 1930 para dar
lugar al parque Revolución; el Coliseo Olímpico, reemplazado en 1979
por la plaza Tapatía; la iglesia de la Soledad, que, junto con la
plaza de toros El Progreso, desapareció por la Cruz de Plazas; el
hotel Genoveva, que cedió su sitio al edificio Mulbar, y la escuela
de música de la Universidad de Guadalajara, desaparecida en 1980 y
en cuyo sitio original se levanta hoy el edificio administrativo de
esa casa de estudios.
Demoler para progresar
En
la época de los 50, Jesús González Gallo intentó modernizar a
Guadalajara, comenzando por el centro histórico. Obra de este
personaje y de Ignacio Díaz Morales fue la idea de la Cruz de
Plazas, que para su construcción requirió que se demolieran
alrededor de seis manzanas que alojaban obras dignas de
conservación.
Además de grandes edificios, también se han
destruido entornos naturales como el lago del parque Agua Azul, que
fue secado para construir avenidas; y el Cerro del Cuatro, de origen
destinado a ser un parque natural y que “es ahora una vergüenza por
las invasiones de las que es objeto”, opina el historiador Guillermo
Sustaita.
La arquitecta colombiana Raquel Lozano atribuye la
pérdida del patrimonio histórico a que “el mundo de hoy diluye [el
sentido de] la pertenencia y la heterogeneidad de las culturas. La
llamada globalización pretende hacer un único ciudadano del mundo,
que desconoce su ciudad”, mencionó, y culpó además a la “filosofía
de la modernidad”, ya que “vivimos en una sociedad pragmática donde
todo es desechable”.
Por la defensa del patrimonio
histórico
El Consejo Ciudadano 100 por Jalisco es un
organismo que aglutina diversas corrientes sociales y en el que
colaboran universidades, investigadores e instituciones orientadas
para la defensa del patrimonio histórico estatal.
“No somos
románticos, ni queremos mantener intocables las antiguas fincas,
sino que se les dé un uso”, menciona Sustaita, quien es también
presidente del Comité de Defensa del Patrimonio Histórico de
Jalisco. Dicho órgano se enfocará en la educación histórica, la
valorización de la riqueza histórica arquitectónica y el sentido de
pertenencia, ya que, según menciona Sustaita, “la gente no siente
suya la ciudad, y por eso no la pierde”.
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