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Mayo 12, 2004
 
La modernidad amenaza al patrimonio histórico

En la época de los 50, Jesús González Gallo intentó modernizar a Guadalajara, comenzando por el centro histórico.

En los últimos 80 años, desde la Revolución hasta la actualidad, en Jalisco se han perdido 880 edificios de notable valor patrimonial, incluidos casas coloniales, monumentos, plazas y entornos naturales, denunció el Consejo Ciudadano 100 por Jalisco. “Un pueblo que se aleja de sus raíces y actúa indiferente a sus valores característicos, se desarticula y deshabilita. La protección, restauración y conservación de expresiones arquitectónicas es fundamental, puesto que son un legado cultural del cual somos responsables y depositarios directos”, opinó Judith Rimoldy, encargada del Archivo Histórico de Jalisco, durante la reunión de trabajo de ese organismo.

En aras de la modernidad, advirtieron los integrantes de 100 por Jalisco, se han destruido obras como la penal de Escobedo, demolida en 1930 para dar lugar al parque Revolución; el Coliseo Olímpico, reemplazado en 1979 por la plaza Tapatía; la iglesia de la Soledad, que, junto con la plaza de toros El Progreso, desapareció por la Cruz de Plazas; el hotel Genoveva, que cedió su sitio al edificio Mulbar, y la escuela de música de la Universidad de Guadalajara, desaparecida en 1980 y en cuyo sitio original se levanta hoy el edificio administrativo de esa casa de estudios.

Demoler para progresar

En la época de los 50, Jesús González Gallo intentó modernizar a Guadalajara, comenzando por el centro histórico. Obra de este personaje y de Ignacio Díaz Morales fue la idea de la Cruz de Plazas, que para su construcción requirió que se demolieran alrededor de seis manzanas que alojaban obras dignas de conservación.

Además de grandes edificios, también se han destruido entornos naturales como el lago del parque Agua Azul, que fue secado para construir avenidas; y el Cerro del Cuatro, de origen destinado a ser un parque natural y que “es ahora una vergüenza por las invasiones de las que es objeto”, opina el historiador Guillermo Sustaita.

La arquitecta colombiana Raquel Lozano atribuye la pérdida del patrimonio histórico a que “el mundo de hoy diluye [el sentido de] la pertenencia y la heterogeneidad de las culturas. La llamada globalización pretende hacer un único ciudadano del mundo, que desconoce su ciudad”, mencionó, y culpó además a la “filosofía de la modernidad”, ya que “vivimos en una sociedad pragmática donde todo es desechable”.

Por la defensa del patrimonio histórico

El Consejo Ciudadano 100 por Jalisco es un organismo que aglutina diversas corrientes sociales y en el que colaboran universidades, investigadores e instituciones orientadas para la defensa del patrimonio histórico estatal.

“No somos románticos, ni queremos mantener intocables las antiguas fincas, sino que se les dé un uso”, menciona Sustaita, quien es también presidente del Comité de Defensa del Patrimonio Histórico de Jalisco. Dicho órgano se enfocará en la educación histórica, la valorización de la riqueza histórica arquitectónica y el sentido de pertenencia, ya que, según menciona Sustaita, “la gente no siente suya la ciudad, y por eso no la pierde”.
Roberto Carlos Contreras • Guadalajara

 
 


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