Presenta Gabriel Yáñez una recopilación de tres cuentos de su
padre
Al Agustín Yáñez de carne y hueso le costaba trabajo escribir,
sentado largas horas en la madrugada bajo una nube de nicotina.
Estas fueron las breves memorias de su hijo, Gabriel Yáñez, en la
presentación del fascículo Cuando la Ciudad Era Niña, que se realizó
el miércoles en el Museo Nacional de la Cerámica, en Tonalá.
"De sus años como escritor lo recuerdo todos los días escribiendo
frente a la máquina de escribir, también haciendo apuntes y notas en
cualquier papel que tuviera a la mano. Cuando escribía fumaba
dejando que el cigarrillo se le consumiera en la boca. No fumaba de
golpe y al paso de los años sus dedos índice y medio de su mano
derecha estaban barnizados de nicotina", recordó.
"En ocasiones le costaba mucho trabajo escribir, repasando las
páginas llenas de enmendaduras. Nos contaba las incontables noches
de madrugada sin poder dormir y escribir, sin poder producir una
sola frase".
Yáñez, el hijo, aseguró que los 7 mil 500 ejemplares gratuitos de
Cuando la Ciudad Era Niña, que fueron editados por la Secretaría de
Cultura gracias al esfuerzo los Municipios de Puerto Vallarta,
Yahualica, Zapopan,
Tonalá y Guadalajara, representaban una breve experiencia literaria
del amplio abanico de letras que fue su padre.
El fascículo incluye tres relatos de Yáñez con menciones de
ámbitos locales, como el mercado Corona, Zapopan, el pueblo de
Cuquío, Ameca, Amatitán y la colonia Mexicaltzingo.
Lorenzo Figueroa, Oficial Mayor de Cultura del Ayuntamiento
tonalteca, definió al autor de Al Filo del Agua como el colega de
otras grandes plumas de Jalisco, como Mariano Azuela, Juan José
Arreola y Juan Rulfo, mientras que Jorge Souza, director de
Literatura de la SC, enfatizó su participación en la formación del
conocimiento nacional y su poca difusión en las librerías del
estado.
Los homenajes a nivel nacional, dijo Souza, representan una
oportunidad para analizar sus personajes, su discurso religioso en
Al Filo del Agua y la temporalidad de la memoria colectiva en sus
novelas, así como reconstruir el "viejo país rural" que hoy ya no
existe.