Charrería. Vencen 'Bigotones' en casa al recibir a Agaveros y
Ganaderos y a Hermanos González
"Me cai de la nube en que andaba", así cantó Miguel Ibarra cuando
perdió no sólo el paso de la muerte, sino hasta el sombrero, pues
una mala coordinación con sus arreadores lo mandaron a la arena.
Buen jinete, seguro de lo que hace, Miguel vio la cara y cruz de
la moneda, pues en el jineteo de yegua supo correrle las espuelas a
una bruta y le logró sacar un par de reparos que ayudaron al triunfo
de Charros de Jalisco ayer en su casa y dejaron en el camino a
Agaveros y Ganaderos, de Arandas, y a los Hermanos González, de
Yahualica.
Pero la mala suerte y un error en el arreo hicieron que Miguel,
una vez que concretó el paso y cuarteó a la yegua, estrellara la
cabalgadura contra la de un compañero y perdiera la postura, el
sombrero y la vertical por lo que terminó rodando entre las patas de
los caballos de los arreadores, aunque por fortuna no sufrió
lesiones físicas y sólo la pérdida de su sombrero que le sirvió de
protección.
A pesar de los 267 puntos con los que ganaron, Charros de Jalisco
sufrieron por conseguir la victoria, pues en la terna en el ruedo no
pudieron concretar el pial porque les tocó en suerte un toro
acalambrado, que una vez que sintió el lazo cabecero decidió echarse
y no hubo poder "charro" que lo levantara.
Lo mejor que realizaron los de Arandas fue el jineteo de toro
mediante Juan Macías, quien aguantó a una mano los reparos de un
bravo animal, que incluso quiso salirse del Campo Charro Jalisco con
todo y jinete, pero la habilidad del mentado "Yaca" permitió que el
montado permaneciera en lomos del prieto aquel.
También estuvieron regularmente acertados con las sogas, pues
mediante Pedro González lograron cuajar dos manganas a pie, pero en
las de a caballo, nada pudieron realizar y en el paso su jinete,
Ricardo Díaz también visitó la arena por no aguantar el tranco de la
cabalgadura.
Los que "traíban" el santo de espaldas y de cabeza fueron los de
Yahualica, que apenas
sumaron 92 puntos, pues en la cala, los piales y manganas a caballo
se fueron en blanco.
En colas apenas derribaron a tres toros; en la terna, el jinete
Rafael Vargas salió despedido de inmediato por el toro y sólo
pudieron meter el cabecero. Lo más rescatable de los Hermanos
González fueron el jineteo de yegua y el paso de la muerte, siendo
los únicos que lo pudieron
concretar.