NARCOLIMOSNAS
El
sospechoso terruño del cardenal
Felipe Cobián R.
YAHUALICA, JAL.- Este pueblo,
rojizo y rosa por los ladrillos con que los pobres construyeron sus
casas y los ricos sus mansiones de cantera, ya no es el "pueblo de
mujeres enlutadas" ni de la "soledad callejera" ni de "puertas y
ventanas (...) cerradas con tablones macizos" ni de "casas de las
que no escapan rumores, risas, gritos, llantos (...), en el que sólo
se escucha el 'clamorear' de las campanas de sus cinco templos o el
rumor de los rezos".
Mucho menos es el "pueblo conventual
(...) sin cantinas vergonzantes, sin billares ni fonógrafos", en el
que "de las torres bajan las órdenes que rigen el andar de la casa",
tal como los describió Agustín Yáñez en su novela Al filo del
agua.
Aunque sigue siendo profundamente religioso, con sus
misas, rosarios, peregrinaciones y procesiones, como la del
milagroso Señor de los Encinos, y cuna de vocaciones -sólo en la
familia González hay tres hermanos sacerdotes-, Yahualica es ahora
un pueblo entrado en la modernidad, traída principalmente de Estados
Unidos, a donde emigran todos o casi todos sus
habitantes.
Ahora se pueden observar en sus calles mujeres
con minifalda, ombliguera y pantalón a la cadera, y hombres con
pantalón de mezclilla, botas vaqueras finas y cinturones piteados,
que se pasean en motocicletas o en camionetas y carros de
lujo.
Lo malo es que, aparte de los muchos dólares que traen
cuando regresan, también han importado vicios como la drogadicción y
el narcotráfico, reconocen sus propios habitantes.
En el
número 88 de la calle Ignacio Ramírez, en el barrio de San Antonio,
nació, hace poco más de 70 años, Juan Sandoval Íñiguez, el polémico
cardenal de Guadalajara. Es una casa sencilla, pequeña, de un solo
piso y mide más de 10 metros de frente por unos 15 de fondo, ahora
en reconstrucción. Hace muchos años, cuando por necesidades
económicas extremas emigró la familia de Yahualica hacia Ameca, se
vendió.
Casi enfrente vive Ramona Sandoval, su prima hermana.
Cuando llega el reportero, se encuentran ahí sus sobrinos Francisco
Javier Sandoval y Rubén Íñiguez Sandoval, quienes defienden con
vehemencia a su tío ante las investigaciones que lleva a cabo la
Procuraduría General de la República sobre presunto lavado de dinero
y posibles relaciones con el narcotráfico:
"Todo es porque mi
tío quiere que se aclare el asesinato del cardenal Juan Jesús
Posadas, que Jorge Carpizo no pudo o no quiso arreglar, y como mi
tío insiste e insiste, ya no halló cómo atacarlo y le inventó lo del
lavado de dinero. Mi tío no se opone a que lo investiguen. Lo que no
quiere es que le metan pruebas falsas o le siembren
testigos."
-Mire -interviene doña Ramona-, desde hace más de
un año, no pudo continuar con la construcción del santuario de los
Mártires por falta de dinero y están endeudados con los
constructores. Al pobre de Juan le ha tocado sufrir desde chico,
siempre mal comido y mal vestido y, de pilón, cuereados por su
padre. Se crió, como todos sus hermanos, casi como huerfanito, y
tenía que andar vendiendo lechita y camotes calientes en un burrito
porque su padre, el tío Esteban, que era desobligado, se apartó de
su mujer, que era una santa, mi tía María Guadalupe, y luego agarró
una mujer como de 19 años.
"Cuando Juan vino de Roma, donde
estaba estudiando, fue por su padre y se lo trajo, pero con tan mala
suerte que los maltrató y los volvió a dejar solos. Él nunca tuvo ni
tiene dinero ni bienes. Todos sabemos cómo se criaron todos ellos y
cómo han vivido.
"Yo le he dicho: 'Ya quítate de eso, Juan,
estás arriesgando tu vida', ya ve cómo le ha ido desde antes,
amenazas por aquí y por allá, pero él me responde: 'Yo no me mando
solo, yo obedezco al Papa que quiere conocer la verdad de lo que
pasó con el señor Posadas. Él me lo ha
ordenado'."
Entrevistado aparte, José Sandoval comenta que a
su primo hermano "lo atacan sin fundamento porque siempre está en lo
mismo: quiere que se sepa quién realmente mató o mandó matar al
cardenal Posadas Ocampo, de dónde viene o cómo estuvieron esas
cosas, ahora lo están difamando. Eso es todo. Es pura venganza del
señor que lo acusa porque han ido descubriendo cosas.
"El
gobierno sabe quiénes son los verdaderos narcos y lavadores de
dinero, dónde están las casas lujosas, sus grandes propiedades, los
carros, las camionetonas, pero el gobierno no ve nada de eso y le
echan la culpa a Juan Sandoval. Él nada tiene que
ver."
Taxistas, vendedores ambulantes, empleados, gente común
y corriente de este pueblo de labradores de cantera, de más de 25
mil habitantes, fundado en 1542 por Fray Miguel de Bolonia, o callan
o simplemente defienden a su paisano, quien es hasta ahora el
personaje más importante del lugar, más que Yáñez o Jesús González
Gallo, que fueron gobernadores del estado, o que Salvador Quezada
Limón, que fue obispo de Aguascalientes.
Este pueblo,
"siempre fue gobiernista", dice su cronista Elías Sandoval, y no
tuvo mayor participación en la guerra cristera. Al contrario, se
crearon defensas locales para defenderse de no pocos cristeros que
se convirtieron en bandoleros.
Los narcos
"¿Ve usted
a ese que pasó? Es norteño. Aquél, también... Vienen a las fiestas
patronales de San Miguel Arcángel. Si yo también fui norteño... ¿Vio
aquel otro que volteó hace ratito que traía unas bototas puntiagudas
como de piel sabe de qué diablos, y con varias cadenas al cuello?
Ése es un narquito. Y espérese tantito. Mire, aquel carro y la
camionetota nuevecitos que vienen allá."
Quien habla es un
hombre entrado en años, alto, güero, de ojos de color azul profundo,
de piel tostada con manchas cafés y tocado con sombrero de palma
real. Nunca quiso dar su nombre: "Póngale usted como quiera, que si
el gobierno no los quiere tocar, yo, que estoy aquí, mucho menos.
Dicen los del gobierno que no los encuentra. ¿Pos cómo? Si ni los
busca y aquí andan, aquí se les ve y todo mundo lo
sabe".
-Ahora hasta al cardenal Sandoval lo involucra el
exprocurador Jorge Carpizo en el lavado de dinero,
¿será?
-Ese pobre hombre nada tiene que ver en todo esto. Es
mentira. Aquí todos lo conocemos y sabemos desde sus antecedentes de
gente pobre y luchona. Aquí, ni duda tenemos de él, y un
sinvergüenza no se hace de la noche a la mañana, menos si tiene los
principios morales que él tiene. Nomás lo quieren desprestigiar, es
todo. Y seguramente lo van a lograr entre muchos que no lo
conocen.
Jaime Sandoval, pariente lejano del cardenal y
miembro del Consejo de Cronistas del municipio, declara que el
asunto se ha politizado y no porque haya narcotraficantes en su
tierra "-que yo no puedo señalar y no sé qué pueblo pueda decir que
está libre de ellos porque es un flagelo, un cáncer que está
invadiendo a México-, él va a ser lavador de dinero ni mucho menos.
Aquí circula mucho dinero, muchas divisas, y si bien es cierto que
mucho puede provenir de actividades ilícitas, también es cierto que
la mayor parte procede de gente trabajadora.
"El señor
cardenal todo el tiempo ha tenido buena imagen, igual que su
familia. Él no tiene bienes, al menos aquí no. Aunque yo soy más
chico que él, lo conozco desde joven. Son personas de campo, muy
trabajadoras. Nada hay que decir en contra."
Señala que el
problema del narcotráfico viene desde hace unos 20 años, y acota:
"Creo que se ha exagerado mucho de Yahualica, se infla, y se dice
que hay muchos narcos, ¿pero dónde no hay? Su número debe ser
proporcional al tamaño, como ocurre en otras partes. Se habla mucho
de Tepatitlán".
Fuente:
Proceso.com.mx Fecha: 28-Sep-2003 Tema: El sospechoso terruño del cardenal Autor: Felipe Cobián R.
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