De no haber sido por un mal presentimiento en el corazón de Petra
Burgara Sánchez, mamá de la mujer asesinada, tal vez el crimen de la
familia de su hija y un amigo jamás habría sido descubierto.
"A mí me dio mala espina, esperé a que amaneciera (el miércoles)
y nos venimos, llegamos y estaba la puerta emparejada, la televisión
prendida, mi yerno puso una escalera y se metió, no estaban",
expresó Burgara Sánchez, quien la noche del martes recibió una
llamada de la mamá de Raúl Maldonado Zapata avisándole que estaban
desaparecidos.
Burgara Sánchez , quien reportó la desaparición a la fiscalía,
esa noche no pudo conciliar el sueño, viajó con otros familiares por
cerca de 10 horas, desde San Felipe Aztatán, en, Nayarit, hasta
Yahualica, donde
esperaba encontrar a sus familiares.
Horas más tarde de su llegada, Burgara Sánchez supo que su hija y
su familia habían sido asesinados por un amigo de su yerno.
"Siento coraje y rabia... matarlos como animales, por nada, si lo
tuviera enfrente no sé qué haría", dijo Burgara Sánchez.
Al conocer la fatal noticia, la mujer y sus parientes desmontaron
la casa y negocio de su hija, a la que trasladarían junto a su
marido e hijo a San Felipe Aztatán, donde los
sepultarían.