Detienen a ex síndico vinculado con multihomicidio
El homicidio en Yahualica de dos maestros
rurales, la esposa de uno de estos y su hijo fue motivado por la
venganza de uno de sus colegas, quien durante tres meses planeó el
asesinato con un amigo, quien fue síndico del Ayuntamiento.
Aunque se presume que el móvil del múltiple asesinato era
"desquitarse" por las constantes humillaciones que el maestro
Alejandro Lomelí González, de 34 años, y el ex síndico Pedro
Hernández González, de 34, recibían de Raúl Maldonado Zapata, de 27,
los agentes creen que existían más problemas.
Los detectives sospechan incluso que quizás hayan más personas
implicadas en las muertes, además de la esposa de Lomelí González,
Antonia Ledezma Ledezma, de 23 años, quien fue arrestada ayer
después de que su marido confesara su complicidad.
"Alejandro Lomelí nos manifiesta que el profesor Raúl le caía
mal, que era muy presumido y que muy humillante y para todo lo
sobajaba, entonces junto con Pedro Hernández acordó matar a estas
personas.
"Pedro le prometió a Alejandro la cantidad de 50 mil pesos para
que matara al profesor, dado que Pedro también tenía problemas con
el profesor Raúl, porque le caía mal y los humillaba", afirmó Jorge
Antonio Torres Navarro, agente del Ministerio Público del área
especializada de Homicidios Intencionales.
El plan ideado desde julio por Lomelí González y Hernández
González, ex secretario y síndico del Ayuntamiento de Yahualica, inició el sábado
pasado al lanzar al negocio de ropa deportiva de Maldonado Zapata
una bomba molotov.
Al siguiente día, Maldonado Zapata le reclamó a su conocido,
quien supuestamente para pedirle disculpas lo invitó a su casa y a
bordo de la camioneta Blazer de éstos y acompañados de otro maestro
y amigo, Yermi Torres Paredes, de 28 años, se dirigieron al
domicilio, pero en el trayecto los desvió.
Al salir de la cabecera municipal, Lomelí González sacó una
pistola y le disparó a Torres Paredes, quien viajaba a su costado,
después a Maldonado Zapata, conductor de la camioneta,
posteriormente a la esposa de éste, Giovana Jasso Burgara, de 25
años y finalmente al pequeño de 3 años, Raúl Maldonado Jasso.
Lomelí González tomó el control de la camioneta y durante 20
minutos condujo hasta el lugar donde lo esperaban su esposa y su
amigo, ya que habían acordado enterrarlos en un lugar alejado y de
difícil acceso.
Después de ocho horas que tardaron en excavar las tumbas y
sepultar los cuatro cuerpos, Lomelí González condujo por una brecha
otros 40 minutos para enterrar el arma junto a un nopal y finalmente
manejó media hora para abandonar la camioneta, a la que el lunes
prendió fuego para borrar evidencias.
Lomelí González y sus cómplices continuaron con su vida cotidiana
hasta que los agentes destacamentados en Yahualica descubrieron su
participación en la desaparición de la familia Maldonado Jasso y
Torres Paredes.
Los tres detenidos están a disposición del agente del Ministerio
Público, quien integra la averiguación para consignarlos ante el
Juez por
homicidio.