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Festejan al Cardenal en su natal Yahualica
Por Ricardo Feregrino

Mural

(24 10 2000).-

 El Cardenal Juan Sandoval sonríe mientras un coro de niños y niñas le canta una canción de su natal Yahualica.

 Le recuerdan que de su pueblo han salido muchas vocaciones y que se trabaja muy bien la cantera.

 Le dicen que en Ocotes de Moya, una ranchería cercana a Yahualica, se venera al Señor del Encino a donde acuden personas de todo el país.

 Sigue la canción, el coro de la Escuela Gómez de Mendiola entona una estrofa y al oírla don Juan hace una mueca y sonríe aún más.

 "Muy bonita la canción, pero no es mi cumpleaños, es mi santo", señala el purpurado inmediatamente después que terminan el canto.

 Explica que el santoral es en honor a San Juan de Capistrano, de quien dice fue un abogado que prefirió cambiar la vida de marrullerías y transas de su profesión por seguir a Dios.

 El Cardenal le agradece a todos su asistencia, le da las gracias a un ancianito que fue profesor y a "El Capi", uno de sus amigos.

 El salón del Arzobispado donde se realiza la recepción está lleno, hay monjas, sacerdotes de la Diócesis y hasta señoras que se escaparon de sus obligaciones mañaneras para felicitar al Arzobispo de Guadalajara.

 Carlos Hernández está formado en la fila esperando su turno para llegar hasta donde el Cardenal, avanza la fila y en un ambiente de fiesta saluda a un sacerdote que se le acerca. Por fin llega hasta donde está don Juan y después de un abrazo le besa el anillo cardenalicio.

 El padre Carlos, que pertenece a la Parroquia de Guadalupe, en Chapalita, recuerda los años del seminario, los cuatro que compartió con el Cardenal.

 "De alumnos a nosotros no (nos festejaban los santos),cada quien sabía su santo, en el seminario nada más festejábamos a los superiores, a nosotros cada quien sabía", afirma.

 Recuerda el padre Carlos al Cardenal jugando futbol con fuerza, metiendo el cuerpo y aventando a los contrincantes.

 "Era como es ahora, de mucho carácter".

 Afirma que en el seminario apodaban a don Juan "Sanjo", piensa que por San Juan.

 "Eso era entonces, ya hace tiempo, ahora ya con todo respeto (le decimos) Su Eminencia", explica.

 El Arzobispo sigue repartiendo abrazos, ahora son un par de monjas de quienes recibe un arreglo floral, que inmediatamente es acomodado junto con otro tanto de regalos.

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