Cuando Miguel Ruano Navarro llegó de Yahualica a Guadalajara instaló
un comercio de abarrotes en la unidad habitacional Miguel Hidalgo,
el cual le ha dado recursos para mantener a la familia y ser una de
las personalidades más populares de la colonia.
Además, su dedicación al comercio ha dejado una buena
enseñanza para sus hijos, quienes desempeñan la misma labor que su
padre inició desde hace más de 40 años.
El único motivo por el que Miguel se cambió de residencia
fue el bienestar de sus hijos.
"Yo llegué aquí en 1972, me vine con el fin de darles el
mejor estudio a mis hijos, yo en esa forma sin tener conocimientos
me dediqué al comercio y de esta forma estoy trabajando hasta hoy en
día".
Miguel Ruano desde joven se dedicó al cuidado del rancho de
su padre en donde aprendió las labores del campo y a tratar el
ganado.
"Eramos rancheros y de joven me dediqué al ganado, mi padre
tenía un rancho y me enseñé a conocer el ganado; en 1952 comencé a
juntar animales y ya después me casé, tuve hijos y los traje para
acá.
"Al llegar, luego luego puse un changarrito allá en mi
colonia porque yo vivo en la Libertad".
El comerciante indicó que con el primer negocio que puso en
su colonia no tuvo suficiente suerte, por lo que tuvo que buscar
otras opciones.
"Yo instalé aquí mi negocio por cosas que va dando el mismo
tiempo, allá donde vivo puse mi negocio, pero ahí ya no me mantenía,
hicieron este mercado aquí, me vine para acá, aquí me fue bien un
tiempo, pero el Gobierno ha metido tanto comercio que ya no se
puede".
Ruano Navarro manifestó que con el aumento del comercio
ambulante y los permisos otorgados por las autoridades municipales,
ya es difícil mantener un negocio bien establecido.
Apuntó que los tianguis son los que principalmente afectan
al comercio establecido, ya que se instalan en cualquier lugar sin
pagar algún impuesto.
"Cuando inició el mercado nos habían prometido que no iban
a dejar poner tiendas en la colonia porque era habitacional, no para
comercio, pero empezaron a meterlo y los mentados tianguis donde
quiera están, los tianguis se ponen diario aquí, los tiempos
difíciles empezaron desde hace como 15 años".
De esta manera Miguel Ruano tiene vendiendo abarrotes desde
que se fundó la colonia hace aproximadamente 30 años.
La enseñanza que dejó para sus hijos fue bien aprendida, ya
que todos ellos tienen negocios.
Marisol, la hija mayor es dueña de una pollería; Lety vende
joyería, Alejandro vende cereales, Alma Delia es dueña de una
estética y la más chica es Glenda, quien fue la única que no siguió
el ejemplo de su padre porque se acaba de casar y se fue a los
Estados Unidos.