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Respetado por el pueblo
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Mural

(05 Junio 1999).-

 David Gómez Ruvalcaba es una persona de Yahualica que además de ser conocido por su arraigo en la población, es respetado entre los lugareños.

 Tiene 88 años y a pesar de su edad, es una persona que luce fuerte y desprende simpatías.

 Ha sido comerciante la mayor parte de su vida, y entre otras cosas tuvo una tienda de abarrotes, vendió bicicletas, pan y ropa.

 "Tuve 13 hijos y todos querían estudiar, y cuando siete de ellos estaban en la escuela, ya hasta la casa andaba vendiendo.

 "Mi esposa comenzó a hacer brasieres y luego yo metí unas tres máquinas y se nos vendía todo. Llegué a tener como 40 máquinas, de esas chiquillas, corrientitas".

 Cuenta que alrededor de 1960 se hizo amigos, de unos judíos que vivían en la Ciudad de México, quienes le ofrecieron tela barata.

 "Me ayudaron mucho, una vez tenían una pila de puro recorte bueno. Me dijeron 'lléveselo todo, le conviene, es muy barato'. Total que me convencieron y que bueno, porque a eso le saqué un dineral".

 Orgulloso, presume los diplomas de cada uno de sus hijos, que conserva en una de las paredes de la entrada de su casa.

 "Ahí tengo los diplomas de todos; médicos, licenciados, químicas, doctores..."

 En 1985 a los 74 años, la edad ya no le permitió seguir con el ritmo de trabajo que tuvo durante décadas, por lo que traspasó a una de sus hijas el negocio de los brasieres "Rosita".

 "Cuando murió mi mamá a los 12 años, viví con mis abuelos, me fui al rancho y me enseñé a castrar toros, cargar burros, andar a caballo y me dediqué a sembrar. Ya luego crecí, me casé y me vine al pueblo a poner la tienda".

 Como en todos los rumbos de Los Altos, Yahualica no escapó a la revolución cristera, y cuenta don David de los tiempos cuando el coronel Quiñones se estableció unos meses en el pueblo.

 Señala que el coronel agarró como rehén a un cura de Nochistlán por el que pidió un rescate de 5 mil pesos, por lo que en Yahualica se juntaron 4 mil y el resto en Nochistlán.

 "La gente le dio el dinero, pero al otro día en la mañana mandó fusilar al padre".

 Don David y Esther Ruvalcaba tienen ahora 23 nietos, quienes los visitan en Semana Santa, cuando se reúne toda su familia.

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